Páncreas artificial: ¿Solución definitiva para la diabetes o un tratamiento más?
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Décadas de estudios sobre la diabetes han permitido que en la actualidad entendamos mejor la fisiopatología de esta enfermedad. Al referirnos a la diabetes mellitus tipo 1 ahora sabemos que los principales eventos que caracterizan a este cuadro son la destrucción progresiva e irreversible de las células beta del páncreas y en consecuencia la escasa producción de insulina por parte de estas.

Al no haber suficiente insulina en el organismo, la glucosa no es obligada a ingresar al interior de las células, permaneciendo libre en la sangre y causando hiperglicemia. La mayoría de las complicaciones de la diabetes, tanto agudas como crónicas, se deben a la hiperglicemia. Por ello, los tratamientos para esta enfermedad están casi siempre dirigidos al control de los valores normales del azúcar en sangre.

Aunque el tratamiento habitual de la diabetes mellitus tipo 1 sigue siendo la insulina inyectada, un nuevo dispositivo se presenta con fuerza como alternativa: el páncreas artificial. Pese al poco tiempo que tiene el páncreas artificial en el mercado ya ha generado un sinfín de estudios y reacciones a favor y en contra, sin que aún exista consenso al respecto. A continuación analizaremos lo que dice la literatura más actual sobre este interesante tema.

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Funcionamiento del páncreas artificial

El páncreas artificial consta de dos elementos básicos que funcionan en comunidad: una bomba de insulina y un monitor continuo de glucosa. Ambos dispositivos ya existían anteriormente y eran utilizados como parte del tratamiento y control de la diabetes. Sin embargo, trabajando por separado, presentaban ciertas complicaciones y desventajas.

La bomba de insulina administra al paciente una dosis ya programada de la hormona, disminuyendo de forma importante el número de inyecciones que el paciente debe recibir. El problema más frecuente que se presenta con su uso es que no se adapta a situaciones especiales como ayunos prolongados o la ingesta copiosa de alimentos, las cuales requieren ajustes manuales.

El monitor continuo de glucosa permite conocer en tiempo real los niveles de azúcar en sangre y no requiere pinchazos constantes en la punta de los dedos. Pese a ser muy práctico, no ofrece soluciones terapéuticas como tal, solo ayuda a determinar el valor de glicemia y las modificaciones en el tratamiento dependerán del médico tratante o del entrenamiento previo del paciente.

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Los científicos modernos lograron combinar estos dos equipos, haciéndolos funcionar de forma armoniosa gracias a un algoritmo control que permite al dispositivo administrar la dosis de insulina requerida al instante de acuerdo al valor de glicemia en tiempo real, con mínima intervención por parte del personal de salud o del mismo paciente y sin necesidad de agujas.

¿Cómo se utiliza el páncreas artificial?

Ya mencionamos en el apartado previo que el páncreas artificial tiene dos elementos básicos: la bomba de insulina y el monitor continuo de glicemia. La bomba, encargada de administrar la insulina, está compuesta por un microprocesador que suele ubicarse en el bolsillo del pantalón o en el cinturón, un reservorio unido a una delgada manguera que sirven para almacenar y transportar la insulina y una pequeña cánula subcutánea, usualmente instalada en el abdomen, que hace las veces de las agujas pero sin los pinchazos.

El monitor continuo de glicemia o sensor de glucosa, mide los niveles de azúcar en sangre en tiempo real. Dependiendo del modelo y marca del equipo, este monitor puede ubicarse en la superficie de la piel a través de un gel autoadherente o en la punta de los dedos como un sensor infrarrojo. Lo novedoso es que este dispositivo se conecta a través de un pequeño cable o de forma inalámbrica con la bomba de insulina y gracias al algoritmo especial, le indica si debe o no administrar el medicamento y la dosis ideal.

Los equipos más modernos incluyen la administración de otra importante hormona reguladora como es el glucagon. El funcionamiento es parecido al de la bomba de insulina, con un algoritmo control especial dedicado al glucagon. Con esta inclusión técnica, los resultados parecen ser aun más exitosos.

Ventajas y desventajas del páncreas artificial

Ventajas

El control glicémico alcanzado gracias al páncreas artificial es excelente. Muchos estudios publicados en los últimos tres años así lo confirman. Este éxito se explica no solo por lo estricto del algoritmo al momento de la administración de insulina sino también al apego terapéutico. Una importante cantidad de pacientes olvidaba el tratamiento o solo lo cumplía cuando se sentían mal. Este equipo ayuda en ambos casos.

La eliminación de los numerosos pinchazos también es un enorme beneficio. El dolor causado por las inyecciones de insulina llevaba a muchos diabéticos a abandonar el tratamiento. La instalación del páncreas artificial genera molestias escasas y se realiza con anestesia local. Una vez programado, ya no debería generar incomodidad.

El páncreas artificial se adapta de forma satisfactoria a distintas situaciones particulares. Las variaciones de la glicemia durante el ejercicio, el ayuno prolongado o las dietas generosas son adecuadamente analizadas por el algoritmo más actual y la respuesta terapéutica suele ser la correcta. Esta característica es especialmente beneficiosa en la población pediátrica, quienes han mostrado resultados maravillosos posterior al uso del páncreas artificial.

Desventajas

Uno de los principales problemas del páncreas artificial es su juventud. Aún no ha cumplido la prueba del tiempo. De hecho la mayor parte de los estudios realizados no siguen al paciente por más de un año, lo cual limita el alcance de los ensayos y hace imposible establecer los efectos a largo plazo.

También está el tema costo. Los páncreas artificiales más económicos del mercado tienen un precio que ronda los $12.000 y los más modernos pueden llegar a los $50.000. Son pocas la empresas aseguradoras que contemplan el pago o subsidio de estos aparatos y obviamente no están al alcance de la mayoría de los diabéticos.

Algunos ajustes siguen siendo necesarios. La calibración frecuente del equipo es todavía un asunto por resolver. Además ciertos escenarios no están contemplados en el algoritmo como la hipoglicemia nocturna, la ingesta de algunos medicamentos como el acetaminofen los cuales modifican la lectura del sensor glícemico o algunas características propias del paciente como el peso, la edad, genero y raza. También existen reportes de lecturas anómalas debido a cambios en la temperatura de la piel, la presión e incluso movimientos vigorosos.

¿El milagro del páncreas artificial?

Sin lugar a dudas el páncreas artificial es un enorme avance en el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 1. Ya no parece tan lejano y utópico la consecución de un sustituto para el páncreas humano. Pero no todo es color rosa. Aún hacen falta muchos estudios que evalúen los efectos y logros de este dispositivo a largo plazo y en pacientes con distintas características individuales.

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Sea cual sea el futuro del páncreas artificial, los manejos habituales del paciente diabético no pueden ser dejados a un lado. La dieta sigue siendo fundamental para controlar la enfermedad así como la realización de ejercicios y la adopción de un estilo de vida saludable. El éxito del páncreas artificial no significa la desaparición de la enfermedad. Nunca se debe olvidar esta realidad.

Referencias

  1. Nijhoff MF, de Koning EJP. Artificial Pancreas or Novel Beta-Cell Replacement Therapies: a Race for Optimal Glycemic Control?. Curr Diab Rep. 2018;18(11):110. Published 2018 Sep 24. doi:10.1007/s11892-018-1073-6. Disponible en: https://link.springer.com/
  2. Esposito S, Santi E, Mancini G, et al. Efficacy and safety of the artificial pancreas in the paediatric population with type 1 diabetes. J Transl Med. 2018;16(1):176. Published 2018 Jun 28. doi:10.1186/s12967-018-1558-8. Disponible en: https://translational-medicine.biomedcentral.com/
  3. Dai X, Luo ZC, Zhai L, Zhao WP, Huang F. Artificial Pancreas as an Effective and Safe Alternative in Patients with Type 1 Diabetes Mellitus: A Systematic Review and Meta-Analysis. Diabetes Ther. 2018;9(3):1269-1277. Disponible en: https://link.springer.com/
  4. Bekiari E, Kitsios K, Thabit H, et al. Artificial pancreas treatment for outpatients with type 1 diabetes: systematic review and meta-analysis. BMJ. 2018;361:k1310. Published 2018 Apr 18. doi:10.1136/bmj.k1310. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/

Pedro Salinas

Pediatra y anestesiólogo. Redactor y traductor médico. Universidad de Carabobo/Instituto Venezolano de los Seguros Sociales.
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