Diabetes y adolescencia. Todo lo que debes saber.

La diabetes es una afección que cada día padecen más personas. En muchas ocasiones las condiciones metabólicas, factores como la alimentación y el estilo de vida iniciden en su desarrollo y avance. Pero cuando esta enfermedad afecta a jóvenes, progresa mucho más rápido que en adultos, aún bajo condiciones óptimas de tratamiento. Esto, en parte, determina que las afecciones que acompañan a la diabetes, tengan un impacto mayor en los jóvenes.

Hallazgos recientes confirman que los jóvenes que padecen diabetes tipo 2 no cuentan con tratamientos adecuados para frenar el desarrollo de las complicaciones y que pueden afectar seriamente su futuro. Esta situación se hace alarmante si se tiene en cuenta que los fármacos utilizados actualmente para la diabetes en adultos, aún no han sido suficientemente probados en pacientes niños y adolescentes.

Un estudio realizado en los últimos años muestra que los jóvenes con diabetes tipo 2 desarrollan signos tempranos y rápidamente progresivos de afecciones cardiaca, renal y oculares relacionadas con la diabetes, aún bajo tratamiento para control glucémico. Dicho estudio, comparó tres grupos de unos 500 pacientes entre 10 y 17 años con diabetes, asignándole a cada grupo uno de los tres tratamientos tipo para adultos: a) metformina sola; b) metformina más rosiglitazona; y c) metformina más unas pautas muy estrictas sobre la dieta y el ejercicio. Los resultados resultan alarmantes incluso a nivel de salud pública y desarrollo económico, pues afectan considerablemente la etapa de la vida en la cual las personas serán más productivas.

La hipertensión y la insuficiencia renal en jóvenes.

Entre los participantes del mencionado estudio, se observó la aparición de hipertensión y afecciones renales, con independencia del tratamiento aplicado. El 11.6 por ciento de los participantes que reportaron padecer enfermedades cardíacas al inicio del estudio, llegó a un alarmante 33.8 por ciento después casi 4 años de seguimiento. Todo ello aún recibiendo las atenciones necesarias. Entre los participantes del estudio, los varones fueron quienes mostraron un riesgo mas alto. Otro hallazgo es que el riesgo de hipertensión resulta también progresivo acorde a la edad y el peso el cual también se incrementó.

Con respecto a la enfermedad renal, no se evidenciaron diferencias significativas de género, experimentándose un incremento en la aparición de afecciones renales, de un 6.3 por ciento al inicio del estudio a un 16.6 por ciento luego de casi 4 años. Al parecer, este incremento se produjo como consecuencia de un control glucémico deficiente. Así, por cada 1 por ciento de aumento en la A1C (por ejemplo, de 7 a 8 por ciento), hubo un aumento de 17 por ciento en el riesgo de desarrollar signos tempranos de enfermedad renal (microalbúmina o proteína en la orina).

El futuro de los jóvenes con diabetes está seriamente comprometido. La progresión de afecciones cardíacas y renales es mucho más rápida en ellos.

Afecciones cardíacas.

El seguimiento a enfermedades cardíacas experimentadas por los participantes del estudio arrojó un incremento de éstas con independencia del tratamiento suministrado. Esto, debido al aumento de marcadores negativos como el LDL (conocido como colesterol malo), los triglicéridos y otros. Además, no hubo diferencias entre los participantes que cambiaron sus estilos de vida, y hubo pocos cambios en sus niveles de lípidos y de retención de líquidos.

A pesar de que se siguió el protocolo de tratamiento de diabetes en adultos, no se evidenció mejoría en las condiciones de los participantes, lo cual demuestra que, en general, los tratamientos utilizados en adultos no son adecuados para controlar el riesgo cardiovascular de jóvenes con diabetes tipo 2.

Equipo de muestra para medición de azúcar en sangre

Afecciones oculares y ganancia de peso.

Jóvenes y adultos tienen similares posibilidades de desarrollar retinopatía, que es una afección asociada a la diabetes tipo 2, y que pueden padecer también adultos con tres años o más con diabetes. Pero hay otros aspectos que deben analizarse con cuidado. También entre los jóvenes participantes del estudio se presentó la llamada “paradoja de la obesidad”(1). Sin embargo, pareciera haber una relación inversa entre los jóvenes obesos y el riesgo de desarrollar retinopatía, algo que también ocurre entre los adultos.

¿Qué nos espera en el futuro?

Como se dijo antes, la incidencia cada vez mayor de diabetes tipo 2 entre personas jóvenes afecta considerablemente las expectativas de su futura inserción laboral, pues es bastante probable que se desarrollen de modo progresivo complicaciones propias de esta afección que condicionen otras actividades físicas. Es por ello que resulta muy relevante no sólo la prevención, sino también el desarrollo de nuevas opciones con tratamientos más adecuados a las características de los niños y jóvenes, a fin de abordar de un modo más adecuado las comorbilidades que se presenten.

En cuanto a la prevención, es necesario prevenir la obesidad infantil, así como también los embarazos con problemas de obesidad. Aunque en principio todas las personas pueden padecer alguna enfermedad asociada a la diabetes en cualquier momento de su vida, hay algunas condiciones que pueden potenciar la aparición de diabetes en niños y jóvenes, entre ellos el sobrepeso u obesidad, el tener parientes en línea consanguínea directa con diabetes y el haber manifestado resistencia a la insulina.

Niños desayunando frutas en una escuela

Otros factores asociados al desarrollo posterior de la diabetes tipo 2 en jóvenes como la inactividad física y otros patrones de consumo a los que se les induce a niños y jóvenes a través de la televisión y los videos, repercuten en el hecho de que, además de ocupar muchas horas del tiempo frente al televisor, por ejemplo, esta población esté mucho más expuesta a contenidos orientados al consumo de alimentos no sanos. Algunos estudios reflejan que los niños y jóvenes están expuestos al doble de anuncios comerciales enfocados a alimentos en comparación a los adultos.

Evidentemente la resistencia a la insulina incide en el desarrollo de diabetes tipo 2 en jóvenes. Y aspectos como la obesidad y el tabaquismo durante el embarazo son determinantes en este sentido. En este sentido, un diagnóstico a tiempo puede ayudar a prevenir también el impacto en el desarrollo posterior de diabetes. Este diagnóstico debe incluir consideraciones con respecto al Indice de Masa Corporal, valores que, además, tienen considerables variaciones en función de la procedencia y raza de los pacientes.

Nota:

(1) La paradoja de la obesidad se refiere a que las personas que son obesas antes de la detección de una insuficiencia cardíaca, paradógicamente, tienen una expectativa mayor de mejoría con tratamiento posterior al diagnóstico que aquellas personas que eran delgadas previa la detección de los problemas cardíacos.

Cerrar menú