¿Es la diabetes una enfermedad cardiovascular? Nuevas tendencias clínicas.
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Numerosos investigadores médicos se han desvinculado de la tendencia clásica de hablar de diabetes como una enfermedad endocrinológica y han decidido bautizarla ya como una patología cardiovascular. ¿A qué se debe esta decisión? Existen varias razones para ello, pero la más importante radica en el hecho de que prácticamente todas las complicaciones crónicas de la diabetes se deben a las alteraciones en el sistema cardiovascular, sobre todo a las lesiones de la microvasculatura sistémica.

Esto no significa que deje de manejarse como una enfermedad multifactorial. En lo absoluto. Quienes defienden este nuevo movimiento afirman que el manejo de la diabetes sigue siendo complejo e involucra un sinfín de especialidades, pero priorizan lo que más daño hace. Los datos estadísticos en este sentido son contundentes: alrededor del 70% de los pacientes diabéticos fallecen por complicaciones relacionadas con el aparato cardiovascular y casi todas las alteraciones permanentes en las personas diabéticas tienen este mismo origen. Solo las complicaciones agudas, como la cetoacidosis y los desequilibrios hidroelectrolíticos, pueden considerarse aparte de la esfera cardiovascular, pero estas no tienen una alta tasa de letalidad cuando se manejan adecuadamente.

Por otra parte, los mejores conocimientos y tratamientos en la actualidad han ocasionado una mayor sobrevida de los pacientes diabéticos. Esto no puede considerare como algo negativo, pero al sumarle la vejez a la ya complicada fisiopatología de la diabetes, la posibilidad de alteraciones cardiovasculares se multiplica. Recordemos que uno de los factores de riesgo no modificables para estas enfermedades es la edad avanzada. Por todo lo antes mencionado, parece esta una oportunidad invaluable para que desarrollemos este tema.

La diabetes mellitus como enfermedad cardiovascular

Profundizando en el tema estadístico, condición fundamental en los estudios de salud pública, los hallazgos son sobrecogedores. Se estima que 415 millones de personas, casi el 9% de la población mundial, sufre de diabetes. Este número puede incrementarse aun más debido a la subestimación del diagnóstico y análisis estadísticos pobres en ciertos países. Cerca de 50% de las personas con diabetes (algo más de 200 millones de individuos) presentan complicaciones cardiovasculares asociadas a dicha enfermedad.

Alrededor de las dos terceras partes de las muertes en personas diabéticas se deben a infartos agudos del miocardio (IAM), insuficiencia cardiaca congestiva y enfermedades cerebrovasculares (ECV), predominantemente isquémicas. Tan solo en Estados Unidos se estima que los fallecimientos por causas cardiovasculares representan más de 1.000 por cada 100.000 diabéticos y se vincula indirectamente con otras 90.000 muertes. Además existe un dato trágico pero a la vez curioso: la mortalidad asociada a enfermedades cardiovasculares en adultos mayores diabéticos es 50% más alta en mujeres que en hombres.

No es descabellado entonces que muchos estudiosos de la diabetes comiencen a tratarla básicamente como una enfermedad cardiovascular. La neuropatía, nefropatía y retinopatía de la diabetes son causadas también por las lesiones microvasculares que sufren los nervios, riñones y ojos respectivamente. Por ello surge la inevitable y obvia pregunta: ¿a qué se debe la enfermedad cardiovascular en la diabetes?

Factores de riesgo cardiovascular y diabetes

Si bien los fenómenos fisiopatológicos que generan la enfermedad macrovascular son diferentes a los de la enfermedad microvascular, estos últimos son los más importantes en cuanto a las complicaciones definitivas de la diabetes. Entre estos factores asociados a la enfermedad microvascular se incluyen:

diabetes enfermedad cardiovascular
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Aterogénesis

La ateroesclérosis aumenta en la diabetes mellitus así como en la obesidad y en el síndrome metabólico. Múltiples mecanismos se asocian con este hecho, como la hipertensión arterial, dislipidemias, angiogénesis exagerada y toxicidad por insulina. Ha ganado mucha importancia últimamente la presencia de ácidos grasos poliinsaturados en sangre, debido a una mala dieta, motivo por el cual la misma debe revisarse de forma constante en los diabéticos.

Inflamación

Los reactantes de fase aguda, como la proteína C reactiva, el factor de necrosis tumoral y el interferón gamma se encuentran elevados en los eventos coronarios de cualquier persona, pero especialmente en aquellos que sufren de diabetes. Todos ellos representan mal pronóstico posterior. De allí que se crea que la inflamación juega un rol fundamental en la aparición de enfermedad cardiovascular en los diabéticos.

Hiperglicemia

Se conoce desde hace algún tiempo que los niveles elevados de glicemia en sangre se relacionan con el riesgo de enfermedad cardiovascular, tanto macro como microscópica. De hecho, el control glicémico ha demostrado disminuir francamente las probabilidades de sufrir un infarto o una enfermedad cerebrovascular en personas diabéticas.

Hipertensión arterial

De causas muy variadas, como la nefropatía y la insulinorresistencia, su importancia en la aparición de enfermedades microvasculares está más que comprobada.

Otros factores

  • Dislipidemias
  • Hipercoagulabilidad
  • Obesidad
  • Alteraciones del óxido nítrico
  • Presencia de moléculas de adhesión

Aprendizajes recientes y conclusiones

Las más recientes y osadas investigaciones proponen que la diabetes, en su inicio, podría tratarse de una enfermedad vascular que con los años conduce a hiperglicemia y afectación cardiovascular establecida. Esto no descarta las teorías genéticas y autoinmunes acerca del origen de la diabetes, pero obligan a revisar la visión actual sobre la misma y su manejo.

Sin importar cual tendencia represente a los médicos involucrados en el tratamiento del paciente diabético, es necesario enfocarse en la esfera cardiovascular y el control de la glicemia. Si no se logran mantener valores de azúcar en sangre dentro de la permitido, todos los demás esfuerzos por cuidar al paciente serán inútiles. Queda mucho por aprender e investigar, pero que se comience a pensar en la diabetes como una enfermedad cardiovascular, no únicamente por sus complicaciones sino incluso por su origen, parece ser razonable.

Referencias

  1.  Leon BM, Maddox TM. Diabetes and cardiovascular disease: Epidemiology, biological mechanisms, treatment recommendations and future research. World Journal of Diabetes. 2015; 6(13):1246-1258. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4600176/
  2. Corbatón Anchuelo, R; Cuervo Pinto, M; y Serrano Ríos, M. La diabetes mellitus tipo 2 como enfermedad cardiovascular. Revista Española de Cardiología. 2007; 7(A):9-22. Disponible en: http://www.revespcardiol.org/es/content/articulo/13101386/
  3. Candido R, Srivastava P, Cooper ME, Burrell LM. Diabetes mellitus: a cardiovascular disease. Current Opinion in Investigational Drugs. 2003; 4(9)1088-1094. Resumen disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14582453
  4. American Heart Association. Cardiovascular Disease and Diabetes. Heart.org [internet]. Última revisión 2015. Disponible en: http://www.heart.org/en/health-topics/diabetes/why-diabetes-matters/cardiovascular-disease–diabetes

Pedro Salinas

Pediatra y anestesiólogo. Redactor y traductor médico. Universidad de Carabobo/Instituto Venezolano de los Seguros Sociales.
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