Bomba de insulina: funcionamiento, preparación, beneficios y desventajas.
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La utopía terapéutica de la diabetes es imitar el comportamiento del páncreas cuando este ha dejado de funcionar. Lamentablemente los intentos para alcanzar dicho objetivo han sido infructuosos hasta la fecha. Pero una luz de esperanza surge en el horizonte de las ciencias médicas: las bombas de insulina. Este avance tecnológico les ofrece al paciente y a sus médicos tratantes una alternativa interesante para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 1.

Las bombas de insulina son equipos programados para la infusión continua por vía subcutánea de dicha hormona, evitando los múltiples pinchazos y tratando de reproducir su esquema de liberación pancreática. Su tamaño suele ser menor al de un teléfono móvil y el paciente lo lleva consigo siempre. Si bien representa un avance importante en el tratamiento de la diabetes, aún existen detalles por corregir.

Funcionamiento de la bomba de insulina

Estos pequeños aparatos tienen un sistema doble de infusión: continuo y por bolos. El primero de estos sistemas produce la liberación programada de pequeñas dosis de insulina durante todo el día, lo cual se conoce como insulina basal. El segundo esquema – en bolos – es generado por el propio paciente en situaciones especiales, como a la hora de las comidas, posterior a ingesta copiosa de alimentos (festejos u ocasiones especiales) o en crisis de hiperglicemia inesperadas.

El tipo de insulina administrada varía dependiendo de la casa comercial fabricante del equipo. Sin embargo, suelen ser insulinas rápidas o muy rápidas, ya que al tratarse de infusión continua, si la insulina no se metaboliza en poco tiempo, existen riesgos de hipoglicemia. Esta bomba trabaja las 24 horas del día, por lo que requiere aporte de energía permanente con baterías potentes y de calidad.

Preparación de la bomba de insulina

La instalación inicial del aparato requiere de la inserción de una cánula especial en el tejido subcutáneo. Para ello es necesario un pequeño procedimiento quirúrgico que se lleva a cabo con anestesia local. La zona del cuerpo que se elige para la colocación de la cánula es habitualmente el abdomen. Esta decisión se fundamenta en los mismos criterios por los que dicha área se utiliza para las inyecciones comunes de insulina: la mayor cantidad de tejido adiposo local y el fácil alcance.

Bomba de Insulina ya instalada
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La mayoría de las bombas cuenta con tres partes básicas: el procesador o “cerebro” del aparato, el reservorio de la insulina y el sistema infusor. Además poseen una fuente de poder o batería, la cual puede ser recargable o descartable. La programación del equipo debe realizarla personal entrenado, generalmente el médico especialista o un técnico experto. La manipulación por parte del paciente solo debe incluir la dosis de emergencia.

El procesador es una computadora sencilla que se programa de acuerdo a las necesidades del paciente e incluye el botón de “bolus” o dosis a demanda. El reservorio tiene distintas capacidades según la marca, pero suelen durar entre 24 y 72 horas. El sistema infusor es un delgado tubo flexible que se conecta a la cánula subcutánea y a través del cual viaja la insulina desde el reservorio hasta el organismo.

Beneficios de la bomba de insulina

El uso de la bomba de insulina tiene numerosas ventajas, aunque la más importante de todas, al menos para el paciente, es la eliminación casi por completo de las inyecciones. Se sabe desde hace décadas, gracias a muchos estudios pormenorizados, que una de las principales causas de abandono del tratamiento es la gran molestia que generan los constantes pinchazos que debe recibir la persona diabética durante su vida. La bomba reduce el porcentaje de renuncia al tratamiento y mejora la calidad de vida.

La dosificación de la insulina a través de la bomba es mucho más precisa que la administrada con inyectadoras de tuberculina. Esto evita que los niveles basales de glucosa oscilen en demasía como si de una montaña rusa se tratara. El mantenimiento de valores normales de insulina y glucosa en sangre ayuda a disminuir la hemoglobina glicosilada y retarda de forma importante la aparición de las complicaciones crónicas de la diabetes.

Como la bomba infusora utiliza insulina de acción rápida y ultra rápida, se evitan las complicaciones asociadas a aquellas de acción intermedia o prolongada, especialmente la hipoglicemia. Por otra parte, los pacientes portadores de estos equipos controlan mejor los niveles de glicemia en situaciones especiales como fiestas, salidas al cine o consumo abundante de comida o bebidas alcohólicas. Por último, pueden usarse mientras la persona se ejercita, baila o solo duerme.

Desventajas de la bomba de insulina

Aunque las bombas de insulina tienen muchas virtudes, no están exentas de polémicas y desventajas. Uno de los elementos negativos más importantes es el costo. Revisiones de mercado estiman los precios de estas bombas entre $1.500 y $10.000, dependiendo de la marca, generación, capacidad del reservorio y otros factores menores. Sin embargo, una vez realizado este desembolso, el mantenimiento y los consumibles tienen un valor parecido al de cualquier otro tratamiento antidiabético.

Las fallas técnicas de estos aparatos pueden ser catastróficas. Se han reportado varios casos de hiperglicemia e incluso cetoacidosis cuando el sistema infusor se obstruye o el reservorio se vacía por completo. Además, al no haber un medidor en tiempo real de la glicemia, la dosis basal de insulina que es administrada por el equipo puede producir hipoglicemia. Aún no existen bombas de insulina impermeables, por lo cual deben ser retiradas al momento de bañarse, si se practican deportes acuáticos o si la lluvia sorprende al paciente sin un paraguas.

Bomba de Insulina y control de glicemia
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Algunas personas manifiestan incomodidad al llevar el equipo adherido al cuerpo, fijado al pantalón o cinturón y hasta oculto en los bolsillos. Su uso y programación requieren cierto entrenamiento previo, el cual puede resultar complejo para algunos individuos. Varios investigadores han reportado aumento de peso significativo en pacientes que utilizan la bomba, aunque las razones aún no han sido determinadas.

Conclusiones

Dentro del mundo de la diabetes, alternativas como estas siempre son bienvenidas. Encuestas llevadas a cabo en múltiples estudios científicos han demostrado que para los pacientes son más las ventajas que las desventajas en el uso de estos equipos y la mayoría se manifiesta dispuesta a usarlos de tener la posibilidad económica de adquirirlo.

En la actualidad siguen las investigaciones sobre estas bombas, tratando de incluir un glucómetro en tiempo real que ayude a determinar las dosis ideal a ser administrada, disminuir su tamaño y a la vez su precio, así como resolver ciertos puntos técnicos que ayuden a alcanzar ese anhelado sueño de reemplazar el páncreas dañado por uno artificial con igual comportamiento.

Referencias

  1. Reidy C, Bracher M, Foster C, Vassilev I, Rogers A. The process of incorporating insulin pumps into the everyday lives of people with Type 1 diabetes: A critical interpretive synthesis. Health Expect. 2018; 21(4):714-729. Disponible en: https://onlinelibrary.wiley.com/
  2. Apablaza P, Soto N, Codner E. From insulin pump and continuous glucose monitoring to the artificial pancreas. Revista Médica de Chile. 2017; 145(5):630-640. Disponible en: https://scielo.conicyt.cl/
  3. Thabit H, Hovorka R. Coming of age: the artificial pancreas for type 1 diabetes. Diabetologia. 2016; 59(9):1795-805. Disponible en: https://link.springer.com/
  4. American Diabetes Association. Bombas de Insulina. 2014 {internet}. Disponible en: http://www.diabetes.org/
  5. Medtronic. ¿Qué es una bomba de insulina? 2014 {internet}. Disponible en: http://www.medtronicdiabeteslatino.com/

 

Pedro Salinas

Pediatra y anestesiólogo. Redactor y traductor médico. Universidad de Carabobo/Instituto Venezolano de los Seguros Sociales.
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